Es algo para lo que no hay examen teórico ni práctico ni carnet. Pero quizás sea la habilidad más importante en los tiempos que nos tocan vivir. Por un lado, la tecnología y la infoxicación hacen que miremos habitualmente y con facilidad a dónde no importa o a las malas noticias. Por otro, nuestro cerebro nos lleva por defecto a preocuparnos o mirar lo que no podemos controlar o nos preocupa. Y así, el miedo, la ira y la distracción pueden convertirse sin darnos cuenta en los conductores de nuestra vida. Aunque sea fácil de ver en los demás y a la vez pensemos que nosotros estamos por encima de todo eso…

Concentrarse solamente en las partes malas de la vida cambia la manera en la que tus neuronas se conectan y afecta a la salud y al cerebro en áreas críticas para la resolución de problemas y la gestión de ideas complejas. Por eso se suele decir que «nos convertimos en aquello a lo que prestamos atención». Afortunadamente tenemos la capacidad de dirigir mejor nuestro foco de atención, que bien trabajado puede convertirse en nuestro bien más preciado.

Si quieres, aquí abajo puedes entender con más amplitud esta situación y encontrar cuatro pistas para ir aprendiendo a conducir mejor tu atención:

Así es cómo quejarte por todo reprograma tu cerebro hacia la negatividad

Aunque no lo creas, concentrarse solamente en las partes malas de la vida cambia la manera en la que tus neuronas se conectan. ¿Quieres dejar de hacerlo? Las investigaciones muestran que la mayoría de las personas se quejan una vez por minuto durante una conversación normal.

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