La forma concreta de utilizar el lenguaje es relevante para producir conexión… o desconexión. Y la teoría sobre el «cómo» es muy clara, aunque fácil de olvidar según el contexto en el que nos encontremos. Puedes aprender a dar feedback en tu entorno laboral, por ejemplo, y olvidar que esas mismas pautas son necesarias para conversaciones cotidianas con tu familia o amigos. A continuación verás un mapa con algunas claves que quizás te puedan resultar interesantes. ¿Qué te parece importante no olvidar?

Feedback: algunas apreciaciones personales

En mi opinión, los puntos más potentes del decálogo son el 1, el 5, el 6, el 9 y el 10. Y lo completaría con otras 5 pautas:

  1. Pon tu foco de atención especialmente en las cosas positivas y resáltalas con mayor frecuencia que las negativas. Diversos estudios apuntan a que una relación es sostenible cuando el balance entre comentarios positivos y negativos es de 5 a 1 a favor de los primeros.
  2. Da feedback sobre cosas importantes para dirigir la atención sobre lo importante. A veces distraemos con detalles que quitan foco y energía de lo principal.
  3. Utiliza tu lenguaje, tu forma particular de comunicarte para que tu feedback no parezca algo artificial.
  4. Muestra lo bueno y lo deseable que es el feedback pidiéndolo habitualmente para ti. Pregunta si has ayudado con algo, si han echado algo en falta, qué es lo que les parece menos interesante o más difícil de lo que comunicas, qué es lo que más y menos les ha gustado, en qué están de acuerdo o no…
  5. Introduce el feedback en el flujo de la mayoría de tus conversaciones. Hay que evitar que el feedback solo aparezca de vez en cuando por sorpresa… y más que sea solo para corregir algo.

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