Las conversaciones difíciles son un mundo. Simplemente conversar bien ya lo es. Y de un modo especial, cuando el estrés y la no-escucha de calidad son lo habitual.

Muchas conversaciones son difíciles porque se han hecho mal las cosas. Porque se han descuidado los pequeños detalles. O porque se ha mirado para otro lado esperando que los problemas se resolvieran solos. Otras lo son también porque nadie nos ha enseñado a conversar.

Es un tema que en este blog tocamos de vez en cuando. Quizás podría ser interesante recordar aquello de usar menos la palabra «conflicto» y sustituirla por «controversia», que tiene una connotación menos negativa. Aquí también puedes encontrar pistas para responder a una agresión, entender mejor los bloqueos y discrepancias, o conocer algunas prácticas organizativas avanzadas.

En esta ocasión, quiero compartir contigo un nuevo artículo que me ha parecido interesante a modo de síntesis. Seguro que te puede ayudar a reflexionar sobre algunas de las cosas que haces… o no.

Las 8 claves para mantener conversaciones difíciles en los equipos de trabajo

A veces nos encontramos en medio de situaciones complejas que requieren afrontarlas y no sabemos bien cómo empezar y desarrollarlas Hay una buena y una mala noticia. La mala es que esa persona que tanto apreciamos ha estado haciendo comentarios pasivo-agresivos sobre nuestro nuevo trabajo desde que se lo contamos.

Imagen de Mohamed Hassan en Pixabay