Patrick Lencioni describe 5 factores o disfunciones que limitan la efectividad de un equipo de trabajo. Aunque pueden ser estudiadas por separado, estas cinco disfunciones afectan estructuralmente al todo, de modo que deben ser tratadas, corregidas, y evitadas en conjunto. La siguiente infografía permite entenderlas fácilmente:

“Cambiar de respuesta es evolución. Cambiar de pregunta es revolución”

Si en vez de formularlas como disfunciones las reformulamos en positivo, tenemos cinco claves en torno a las que podríamos hacer una revisión de la salud de nuestro equipo. A continuación te propongo 22 preguntas que podrían serviros de guía o como base para hacer este chequeo. Unas buenas preguntas pueden ser, como en la cita de Jorge Wagensberg, el inicio de una revolución si las trabajamos dentro de nuestro equipo.

Confianza

La CONFIANZA constituye el núcleo de un equipo funcional y bien cohesionado. Sin confianza es imposible el trabajo en equipo:

  1. ¿Qué tal andamos en el equipo en admitir nuestras debilidades y errores?
  2. ¿Pedimos ayuda cuando la necesitamos?
  3. ¿Solemos aceptar y dar juego a preguntas y sugerencias?
  4. ¿Practicamos el beneficio de la duda?
  5. ¿Conocemos y reconocemos las habilidades y competencias de los demás?
  6. ¿Solemos ofrecer y pedir disculpas?

Conflicto

Los CONFLICTOS son inherentes a las relaciones. El equipo debe tener la madurez y serenidad para enfrentarlos y suponer un elemento de crecimiento para el equipo.

  1. ¿Abordamos o evitamos temas susceptibles de generar conflicto?
  2. ¿Aprovechamos suficientemente bien las ideas y opiniones de todos?
  3. ¿Somos suficientemente asertivos en la defensa de nuestros intereses y opiniones?
  4. ¿Cuestionamos sin dudar los enfoques de los demás?
  5. ¿Caemos con frecuencia en tomarnos las cosas de un modo personal?

Compromiso

El equipo necesita PERSONAS COMPROMETIDAS y que respalden las decisiones que se toman, pese a que puedan existir algunas discrepancias con la decisión tomada.

  1. ¿Tenemos claros el propósito, los objetivos y prioridades de cuanto hacemos?
  2. ¿Estamos todas las personas del equipo alineadas en torno a objetivos comunes?
  3. ¿Tenemos algún procedimiento para aprender de los errores?
  4. ¿Dejamos escapar oportunidades debido a un análisis excesivo, demoras innecesarias o miedo a fallar?

Corresponsabilidad

Además de directrices de actuación en un equipo de trabajo, hace falta RESPONSABILIDAD COMPARTIDA: que cada miembro se co-responsabilice de cumplir lo que le corresponda.

  1. ¿Nos ponemos todos la presión necesaria para mejorar y cumplir nuestros retos?
  2. ¿Identificamos rápidamente problemas y riesgos potenciales?
  3. ¿Descargamos en exceso en algunas personas?
  4. ¿Estamos atentos a los demás para solicitar y ofrecer ayuda?

Resultados

La peor disfunción de un equipo es la tendencia de sus miembros a preocuparse por todo menos por los RESULTADOS colectivos del equipo.

  1. ¿Estamos suficientemente orientados al logro y los resultados o nos solemos distraer?
  2. ¿Cuál es el balance entre metas individuales y objetivos colectivos?
  3. ¿Es correcto o mejorable?, ¿Hacia dónde tendemos?