Aunque tomar decisiones por consenso suene de entrada atractivo, en la práctica muchas veces degenera en bloqueos y parálisis (por cuestiones de «ego»), conforma discusiones interminables, desemboca en «pensamiento de grupo» o, simplemente, en poca eficacia y eficiencia por el intento de acomodar los deseos de todos. Con frecuencia también diluye la responsabilidad, ya que pocas personas sienten la decisión final como suya.

Para salir de aquí de una forma óptima necesitaríamos que todas las personas pudieran participar si quieren enriquecer la decisión, pero evitando bloqueos del proceso. Para ello se han diseñado enfoques muy elaborados o sofisticados como la «toma de decisiones integradora» de la Holocracia o el «colector de puntos» de Ray Dalio. En esta línea de mejorar los mecanismos de toma de decisiones, el «proceso de los consejos» es una práctica cotidiana que puede ayudar a tomar buenas decisiones y a mejorar simultáneamente la aportación y el compromiso individual, trascendiendo tanto el consenso como la acción unilateral. 

Toma de decisiones: formas y métodos clásicos

Más allá de algunas tácticas «de guerra» que dejan una gran «sombra de futuro» como decidir entre unos pocos previa negociación antes de reunirse o provocar una decisión precipitada cogiendo a los demás por sorpresa, estamos habituados a algunas formas clásicas, que usamos dependiendo sobre todo de nuestra madurez y del tiempo disponible. Seguro que las reconoces rápidamente:

  1. Toma de decisiones consultiva. Tienes que tomar una decisión, pero antes de hacerlo consultas a tu equipo o algunas personas seleccionadas para recopilar ideas o perspectivas y tomar mejor esa decisión.
  2. Decisión tomada por mayoría. Tiene como inconveniente que no suele ser bien ejecutada por la «minoría descontenta».
  3. Decisión tomada por consenso. La solución es tentativa. La minoría queda tranquila porque ha sido escuchada y respetada y porque la decisión queda pendiente de evaluación futura.
  4. Decisión por unanimidad. El grupo elabora la decisión, enriquecida por aportaciones de todas las personas.

El proceso de los consejos. Beneficios

En primer lugar, puntualizar que no se trata simplemente de una forma de tomar decisiones, sino que lleva implícita una apuesta por favorecer el desarrollo de una cultura de feedback y de mayores niveles de autogestión y responsabilidad. Es algo muy sencillo y muy potente. En concreto, consiste en que las personas son animadas a tomar decisiones, solo que antes de hacerlo, tienen que pedir consejo a todas las partes afectadas y a las personas expertas en el asunto de que se trate. Esto hará que cuanto más importante sea la decisión, más grande será la red de personas a las que consultar. No se trata necesariamente de tener en cuenta todos los consejos, pero sí de pedirlos y considerarlos seriamente. Vamos, como el método consultivo, pero con el poder más distribuido, y con tres ventajas importantes:

1. Involucra a todas las personas consultadas

2. Favorece el cultivo de la humildad en quien se somete a esos consejos

3. Activa la mejor forma práctica de aprender: indagando y tomando decisiones

F. Laloux ha detectado esta forma de tomar decisiones en la mayoría de las doce organizaciones avanzadas de su investigación. Si quieres, puedes profundizar en «Reinventar las organizaciones»

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