Es probable que la imagen que encabeza el post no te motive demasiado. Tampoco es fácil encontrar tiempo ni energía para mantener una disciplina de ejercicios y dieta sana. Quizás también te gustaría introducir en tu vida el descanso, el relax, la meditación… pero es tan difícil con el tipo de vida que llevamos. Y, sin embargo, es tan importante para nuestro equilibrio, bienestar… y efectividad. No disponer de la energía adecuada afecta a todos nuestros objetivos. Sean los que sean.

La práctica que voy a compartir contigo en estas líneas es una propuesta casi mágica para avanzar un paso hacia tu bienestar. Y hacia todo lo que viene con ese bienestar. Viene avalada por una ciencia milenaria como el yoga. Pero no se trata de una postura acrobática ni difícil, sino de algo que puedes practicar desde hoy mismo. Tampoco tienes que creerte nada sobre sus beneficios. El yoga no te pide que creas nada, sino que pruebes y experimentes. Y si lo haces comprobarás que todo lo que hay en la práctica es «SMART«: Concreto, medible, alcanzable…

3 beneficios y 3 detalles de ejecución

Te expondré los beneficios de una forma un poco diferente a como lo hace el vídeo que puedes ver aquí abajo. Al menos algunos de los más importantes, ya que esta postura yóguica tiene multitud de beneficios. Así, si quieres, te puedes ahorrar el vídeo y lanzar directamente a practicar la postura que aparece en la imagen del mismo:

  1. Poco tiempo y poco esfuerzo en contraste con lo que suele exigir la práctica de cualquier deporte o ejercicio físico. Puedes empezar con 5 minutos e ir incrementando progresivamente el tiempo hasta 20 minutos. La pauta es que notes que te beneficia mientras a la vez no sientes dolores ni molestias.
  2. La postura mejora la circulación y ayuda a mantener limpios tus órganos internos. La fuerza de la gravedad ayuda a que la sangre venosa llegue al corazón y la respiración mejorada por la postura oxigena la sangre y la hace llegar a tus órganos mejorando su funcionamiento. El beneficio del deporte, pero sin tanto esfuerzo ni gasto de energía.
  3. Estimula y tonifica de forma adecuada el sistema nervioso, favoreciendo -en combinación con la respiración- la relajación, mejorando el sueño y la irrigación cerebral en general. Actúa sobre dos centros estratégicos del sistema parasimpático:
    • el nervio vago, que está en el lugar de apoyo del cráneo, y que inerva especialmente el corazón, los pulmones y el estómago.
    • la parte pélvica del parasimpático, que inerva los órganos del bajo vientre.

También quiero sugerirte tres detalles para prepararte adecuadamente para la práctica:

  1. Es recomendable poner en el suelo una alfombra o una manta doblada de tal forma que la superficie no sea demasiado blanda ni dura. Esto te permitirá mantener la postura adecuadamente para maximizar sus efectos. Esto es: durante largo tiempo, sin movimiento, sin esfuerzo, respirando profunda y tranquilamente…
  2. Estira las cervicales de tal forma que queden en contacto con el suelo. Pero sin forzar. Ya se irán acomodando con el tiempo y la práctica.
  3. Apoya las lumbares de modo que también estén en contacto con el suelo. No fuerces. Puedes ayudar poniendo en el espacio lumbar una toalla o un cojín para que se produzca un contacto más cómodo.

Imagen de zuzyusa en Pixabay