Todos hemos experimentado en algún momento la dificultad de modificar algún hábito o desarrollar alguna nueva habilidad. Tomar conciencia de que es importante y verlo con claridad a veces no es suficiente. El día a día te puede. Y pasado un tiempo las cosas vuelven a ser como antes.

Esto no tiene porqué seguir siendo así. James Clear, en «Hábitos atómicos«, nos explica cómo podemos salir de esta «trampa» y aquí te presento un par de recursos para que lo entiendas y te lo puedas aplicar a cualquier aspecto que quieras desarrollar. Por ejemplo, a la mejora de tus hábitos de organización y productividad ;-)

El Principio del 1%

Neurológicamente el cerebro está diseñado para buscar la recompensa inmediata. Prefiere lo fácil a lo difícil, lo que dominas a lo que no, lo rápido a lo que lleva tiempo… ¿No te reconoces? Si tienes dos cosas para hacer, una muy clara y rápida y otra más compleja, ¿No sueles sucumbir a la tentación de hacer casi siempre la primera? Un problema es que esto suceda reiteradamente y que, además, la segunda sea la más importante. Esto afecta mucho a que seas una persona efectiva.

Otro problema suele ser que lo que quieras cambiar sea tu propia forma de afrontar algo o el nivel con el que desempeñas alguna competencia. En este caso, el cerebro suele resistirse especialmente porque lo nuevo no le encaja con tu propia autoimagen. Entonces es cuando, si quieres tener éxito, no te queda otro remedio que engañar o «hackear» tu cerebro.

Para hackear el cerebro habría que mostrarle que ya eres lo que quieres ser. Algo que podrías hacer introduciendo pequeños cambios de conducta de una forma sistemática y gradual. Por decirlo de otra forma, lograr grandes cambios es cuestión de pequeños ajustes que, de forma acumulativa, lleguen a producir ese gran impacto o cambio. Así pues, identifica los aspectos clave de aquello que quieras cambiar y concreta la forma de mejorar un 1% en cada uno de ellos. Sería algo así como el «Efecto mariposa» aplicado a tu propio desarrollo.

En el vídeo que encontrarás aquí abajo podrás entender con más claridad los detalles de lo que te he anticipado y conocer las «Cuatro leyes del cambio de conducta», unas pautas sencillas para aplicar a tu desarrollo personal y profesional:

  1. Define de una forma muy concreta lo que vas a hacer
  2. Date una recompensa cuando lo hayas hecho
  3. Que sea de ejecución fácil y rápida
  4. Conforme vayas avanzando, introduce progresivamente incrementos de dificultad

Como complemento a las cuatro leyes, en el artículo de aquí abajo encontrarás alguna fórmula y recursos que también te pueden ayudar a desarrollar los nuevos hábitos que te propongas.

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