El reto son cinco años para pasar del cinturón blanco al negro… cuando tus años, tu cuerpo y tu mente ya no parecen estar preparados para estas cosas. Sin embargo, y aun todavía a la mitad del camino, la experiencia me está sirviendo para profundizar en la dificultad de aprender algo cuando todo parece estar en contra.

Vencidas de momento las tentaciones de abandonar, mi conclusión es que cualquier cambio importante se puede conseguir incrementando el nivel de atención y practicando. Podemos ser mejores. Tan solo tenemos que perseverar paso a paso y anticipar las tentaciones de abandonar. Espero que aquí encuentres alguna clave que te ayude.

Ser positivo no basta

Proponerse un cambio muy difícil es una forma de no cambiar. Si quieres cambiar o mejorar en algo, hay algunas fórmulas y consideraciones que te pueden ayudar. Y una de ellas dice que hay que dosificarse. En la misma línea, los mensajes simplistas del «positivismo ilusorio» pueden confundirte. Quizás, como a mí, te venga bien recordar que estos mensajes nos pueden llevar a ser poco realistas:

El concepto «Shu Ha Ri»

Todos hemos pasado muchas veces por aprender una nueva disciplina o desarrollar una nueva habilidad. Quizás recuerdes, por ejemplo, como fue aquello de aprender a conducir. Tu cuerpo y tu mente se coordinan a través de la práctica y de la mejora constantes. Con el esfuerzo continuo por alcanzar el nuevo estado. Neurológicamente tienes que crear unas nuevas conexiones sinápticas. Y lograrlo es algo que te va a costar tiempo y esfuerzo.

De un modo muy ilustrativo, en las artes marciales esto es algo que se explica muy bien con el concepto «Shu Ha Ri». Apunta a que hay que pasar por tres niveles de dominio. Cualquiera que ha practicado un arte marcial o, en general, un arte cualquiera, los conoce bien. Pero también los puedes reconocer en cualquier intento por cambiar algo que hayas concluido con éxito. Identificar en qué nivel estás te puede ayudar a ser más consciente de tu camino de mejora y a vencer la tentación de abandonar:

1.»Estado Shu». Al principio, tienes que ir conociendo y dominando nuevas reglas y modos. Repitiendo sin desviación para que cuerpo y mente asimilen. Pequeñas cosas en ciclos pequeños. Funciona mejor con feedback. Y es vital desarrollar una cierta capacidad de frustración. A veces saldrá, pero muchas otras no. En el judo es algo que sucede cuando un niño de 15 años te voltea por el aire y das con tus huesos en el suelo. Aparece la tentación de dejarlo, pero… en la adquisición de una nueva habilidad o competencia es vital ir poco a poco, repetir y entender que es una parte necesaria del proceso de aprendizaje.

2. «Estado Ha». Llega un momento en que, tras conocer e interiorizar/ automatizar las reglas básicas, puedes ir introduciendo pequeñas variaciones o innovaciones. Sucede de un modo natural. A veces al margen de tu consciencia, descubres que empiezas a «soltarte» un poco con la nueva habilidad o técnica sobre la que estás trabajando. Sin embargo, este estado es inestable. Debes saber que esto empieza a suceder poco a poco y que muchas veces seguirás estando en el estado Shu.

3. «Estado Ri». Finalmente puedes ser plenamente creativo porque la nueva competencia fluye y es parte de ti. En el judo solo se habla de esto a partir del cinturón negro. En el desarrollo de cualquier otra competencia hace falta también un camino de muchos «cinturones» de menor grado para llegar a este nivel de desarrollo. Sin embargo, todos podemos ser «cinturón negro» de cualquier competencia o habilidad.