Redes up and down

Quinto post de la serie dirigida a diseñar una jornada de sensibilización «Hacia una cultura empresarial 2.0» y generar conversación para aprender. Estoy compartiendo las que yo considero ideas principales y en esta ocasión me referiré a algunos de los cambios fundamentales en la forma de trabajar, a los beneficios que acarrean y a las dificultades que también traen consigo.

Sin ánimo de ser exhaustivo y solo con la intención de sintetizar aquí (he hecho diversas menciones en los posts anteriores de esta serie) lo esencial de las nuevas formas de trabajar, yo diría que tiene que ver con tres aspectos de la comunicación y el desarrollo:

  • Conectividad ubicua. Implica comunicación multicanal y en red (diversos canales que se interconectan)  y accesibilidad prácticamente ilimitada (desde cualquier lugar y en cualquier momento) con quienes se quiera que formen parte de la misma y se sientan animados a hacerlo (este es un asunto relativo a la mayor o menor apertura/ transparencia que se definan estratégicamente: ¿Competir o coopetir).
  • Se precisan nuevas habilidades (digitales) y nuevas competencias. Algunas se convierten en tan básicas como en otro tiempo lo fue, por ejemplo, el manejo de un teclado.
  • La formación permanente es más importante que nunca, pero cambia la forma de aprender y los cursos de formación clásicos pierden peso frente a los PLEs, la formación en el puesto del trabajo y el e-learning.

Beneficios

Esta  forma de entender el trabajo puede traer algunos beneficios:

  • Transparenta a personas y empresas. Tu ética o RSC será más evidente que nunca (aunque esto para algunos será más un inconveniente). Las posibilidades de rastrear personas y empresas para saber si me la quiero jugar con ellas son mucho mayores.
  • Acelera éxitos y fracasos tanto personales como organizacionales. Las organizaciones que consiguen hacerse más inteligentes son más sostenibles.
  • Participar en redes contagia valores como compartir, colaborar, comunicar o innovar y se convierte en un método de cambio hacia planteamientos más humanos y eficaces. El propio ejercicio es educativo. No es necesario que todos los participantes estén convencidos de la importancia de estos valores para empezar.
  • Se incrementan las opciones de crear redes con planteamientos convergentes, lo que fundamenta enriquecimiento a través de la diversidad y también conduce a mejores resultados.

Dificultad

Desde mi punto de vista, la mayor dificultad para la introducción de culturas más abiertas es la asociada a la existencia de una «brecha digital» que no lo es solo de tecnología sino muy especialmente de valores. Demográficamente las generaciones nativas digitales tienen todavía muy poco peso (cantidad y nivel de poder) en relación a las no-conectadas «analógicas». Además, las generaciones digitales presentan otro tipo de carencias frente a esta revolución social y organizacional.

Por ésto, cualquier plan de presencia en la red -próximo y último post de esta serie- se enfrentará con nuestros paradigmas y debería ser precedido de un análisis profundo de cuestiones tales como en qué medida estamos dispuestos a compartir conocimiento versus protegerlo o qué espacio deben ocupar las normas versus la creatividad.

Photo by: Tim Caynes

*Próximo y último post de la serie: Planes de presencia en la red.