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Todos tenemos días, espacios y circunstancias en los que actuamos de forma diferente. Y hay días mejores y peores. No obstante, distintos modelos subrayan que cada cual hemos desarrollado un «estilo social» de relación, y que identificar bien los distintos estilos nos puede ayudar a conectar mejor con los demás. Otros modelos, como el de Belbin, nos ayudan a identificar tendencias para optimizar las aportaciones de las personas en función de su diversidad y de los retos o tipos de tarea que tengamos. Conectar con los demás, optimizar aportaciones… en definitiva asuntos serios para hacer más fácil -o no- la colaboración.

En esta línea de apoyarnos en modelos que nos ayuden a fluir con otras personas de la mejor forma posible, me ha parecido interesante el modelo de tres estilos que presenta Adam Grant. Sobre todo por las preguntas y actuaciones a las que nos puede llevar.

Takers, givers, matchers

Este psicólogo organizacional pone el acento en lo que tiene que ver con nuestra mayor o menor tendencia a colaborar y compartir, algo que ya de entrada se entiende que tiene que ser algo importante para la dinámica de un equipo o proyecto. En su investigación, distingue tres tendencias/ estilos:

  1. Personas con una mentalidad más extractiva («takers»), más pendientes de lo que pueden sacar de una interacción o situación que de lo que pueden ofrecer o compartir.
  2. Personas con una mentalidad más generativa («givers»), con una gran tendencia a compartir conocimiento y colaborar. Son las que parecen contribuir más al éxito no solo a través de los beneficios sino también de otros aspectos más cualitativos como la satisfacción del cliente o la retención del talento, por ejemplo.
  3. Personas que tienden a ser recíprocas («matchers»), es decir, que dan o reciben en función de lo que hagan los demás.

«Pronoia» y culturas colaborativas

Parece evidente que el éxito actual de una organización tiene que ver más que nunca con cultivar y promover la contribución. Se trataría, nos dice, de algo así como hacer desaparecer la «paranoia» en la que hoy viven muchas personas al pensar que sus compañeros son sus enemigos y/o competidores. En su lugar deberíamos crean un clima que favorezca la sensación de que las demás personas están haciendo cosas para ayudarme. Algo que él llama «pronoia».

Para construir esta cultura hay tres líneas de actuación a cultivar en una organización o equipo:

  • Evitar que las personas «generativas» se acaben quemando, ayudándoles a que establezcan límites y se protejan y a que piensen más en sus propios objetivos
  • Promover la petición de ayuda
  • Cuidar mucho la selección de personas, no eligiendo takers

Un modelo simple desde el que podrías analizar algunas dinámicas y pensar en estrategias de actuación.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay