¿Trabajar menos horas?, ¿Cómo es posible plantearse algo así cuando a veces nos vendría bien tener días de 48 horas?. ¿Y qué decir de la tendencia actual a llevarse trabajo a casa o, al menos, estar conectados “por si hace falta”?

En las siguientes líneas, me gustaría compartir contigo algunos elementos para poner en cuestión la tendencia a “meter horas”. También para preguntarnos si podemos gestionar esto de alguna forma, o al menos evitar caer en una mal entendida “flexibilidad laboral”. Y es que, según parece evidente, necesitamos cultivar el descanso para ser plenamente productivos.

 

Algunos puntos de referencia para “repensarnos”

Dicen que la semana de 5 días y 40 horas fue establecida por Henry Ford. La razón publicada fue que “Toda persona necesita más de un día para descansar y actividades recreativas. Ford siempre estuvo comprometida con la vida personal de nuestros empleados. Creemos que para una mejor vida, las personas deberían tener más tiempo para pasar con su familia.”

Aunque parece que el verdadero propósito de la medida fue fomentar el consumo, el hecho es que esgrimía como argumento la necesidad de tiempo personal. Y es que todos hemos experimentado cómo “Tras un cierto tiempo, la productividad del tiempo invertido decrece primero y se hace negativa después” (Ley de Illich, una de las 7 leyes psicológicas del tiempo).

En esta misma línea parecen estar las evidencias que apuntan a la relación entre la productividad y el descanso. Una realidad es que los países más competitivos tienen 40 días de vacaciones por trabajador y año… y unas distribuciones de tiempo que dan más juego a una mejor organización de todos los ámbitos de la vida (trabajo, familia, ocio…). No cabe duda de que estos aspectos influyen en la productividad. Échale un vistazo:

 

 

Alguna experiencia e investigación

Resulta difícil responder a cuál es el número óptimo de horas semanales. Y es que no es lo mismo trabajar “X” horas totalmente motivado que esas mismas horas vividas como una obligación. No obstante, en este fragmento de “SCRUM”, de Jeff Sutherland, podrás ver cómo la “curva de Maxwell” sigue apuntando a que 40 horas pueden ser una referencia óptima.. Algo que, por supuesto, habría que matizar con cada persona y con la edad.

Otro aspecto muy vinculado al tiempo de trabajo y a la productividad es la calidad de la toma de decisiones. Tomar decisiones supone un gasto de energía mental que va reduciendo progresivamente tu capacidad de tomar buenas decisiones. El nombre de este fenómeno es “fatiga de decisión y la mejor prueba de cómo funciona la tenemos en el éxito de ventas de los pequeños productos que se ponen junto a los cajeros de los supermercados para que caigan los clientes… ya cansados de tanta decisión de compra.

En esta misma línea, una investigación demuestra cómo después de un breve descanso, los jueces volvían con una actitud más positiva y tomaban decisiones menos severas. Para otra investigación de similares conclusiones se tomaron 2 grupos. Uno al que se le pedían tomar una serie de decisiones en el tiempo y otro al que no. Las personas del primero vieron reducir progresivamente su capacidad de autocontrol en relación al otro grupo.

Con todo esto, quizás no puedas hacer nada en relación a las horas que tienes que estar en tu puesto pero… ¿puedes hacer algo por dosificar tus niveles de atención, reducir tu estrés y descansar a lo largo del día? 

GTD y estos recursos te pueden dar algunas pistas.