Una vez más, me atrevo a hacer la pregunta: Y aquí… ¿tenéis algún sistema de gestión del desempeño? Normalmente es una buena pregunta para tener una primera impresión sobre una organización. Y para empatizar. Porque normalmente el nivel de insatisfacción es muy alto.

¿Cuáles son las debilidades “clásicas” de estos sistemas y cómo ir un poco más allá?

 

Cuestionando los sistemas…

Venimos sufriendo sus limitaciones desde hace años. De hecho, cuando enuncié “el ocaso de los sistemas de gestión del desempeño“, ya hacía mucho tiempo que se veía venir.  Y lo mismo sucedía con la evaluación por competencias.

Hoy, como verás aquí abajo, el cuestionamiento continúa. Seguro que las 7 claves que aquí se desglosan te resultan familiares. Al menos yo las veo continuamente en mi experiencia. A mi me parece especialmente interesante la tercera, en la que argumenta la debilidad de los sistemas de competencias. Y luego encontrarás también unas conclusiones muy ilustrativas en las investigaciones de Gallup y Survey Analitycs. Seguro que te resulta revelador:

Evaluación del desempeño, las 7 claves de su apocalipsis

 

… y probando alternativas

Desde mi punto de vista, Belbin aporta muchas cosas importantes… pero no todas. Tampoco lo pretende. En general, yo diría que cualquier buena alternativa debería aportar:

  1. un enfoque u orientación genérica clara del sentido o propósito
  2. un sistema de productividad personal (GTD) que garantice autonomía y efectividad
  3. una dinámica de reuniones de calidad  para favorecer el desempeño, el desarrollo y la motivación.

Voy a concretar algo más. Siguiendo la filosofía del artículo de arriba, te voy a plantear 3 sugerencias por si te dan alguna pista. Están en la línea de sistemas y prácticas que yo he ayudado a implantar en algunas organizaciones. Así pues, si quieres que te ayude o te cuente algo más no tienes más que pedírmelo:

  1. De un modo general, trata de liderar facilitando el desarrollo de tus colaboradores.
  2. ¿Por qué no empezar el año con un buen ejercicio de liderazgo, que sea una buena base desde la que avanzar?
  3. Probar un estilo menos formal pero también efectivo: ¿Por qué no reunirte con alguien dando una vuelta?