Es una obviedad: si queremos que nos escuchen lo más importante es empezar por escuchar nosotros. O al menos indagar en los intereses de aquellos a los que nos dirigimos. También hay que contar con que hoy en día “el lado oscuro” nos está incapacitando progresivamente para la escucha. Con frecuencia nuestras mentes parlotean continuamente y van saltando de un asunto a otro. A veces tratan varios temas simultáneamente. Y luego están también las continuas interrupciones que hacen fácil que nuestra atención se disperse.

Es verdad que ganarse la atención de otros es hoy más difícil que nunca pero ¿qué “cartas” podemos jugar para ser más eficaces cuando tratamos de comunicar algo?

Hablar: 7 tentaciones y 4 ingredientes

Veámoslo, por lo tanto, desde el ángulo del que escucha. ¿Cuáles son las cosas que animan menos a escuchar? En la breve conferencia que te adjunto aquí abajo, Julian Treasure nos dice que de entrada hay que huir como de la peste de 7 hábitos que debilitan lo que contamos y que son tentaciones en las que todos podemos caer:

1. Hablar mal de alguien que no está.
2. Hacer juicios valorativos sobre otros
3. Poner el foco en lo negativo o caer en el pesimismo
4. Quejarse
5. Poner excusas
6. Exagerar con frecuencia
7. Hablar de las opiniones propias como hechos (dogmatismo)

Junto con vigilar estos “pecados” hay 4 ingredientes básicos que, según Treasure, deberíamos garantizar en lo que decimos si queremos ser escuchados. Coinciden más o menos con los 4 factores de generación de confianza:

  1. Decir lo que pensamos con claridad
  2. Simultáneamente: pensar en cómo no dañar
  3. Ser auténticos. Hablar desde nosotros y no desde un role
  4. Hacer lo que decimos

Fácil de ver… en los otros… difícil de hacer cuando ya creemos que lo hacemos “razonablemente”.

Una caja de herramientas para nuestra voz

Más acá de estos criterios generales podemos seguir también pautas muy concretas en la forma como proyectamos nuestra voz. A veces es lo que buscamos. Quizás no sea lo más importante pero también se puede avanzar desde aquí:

  • El “registro” de la voz. Situándola en la nariz, en la garganta o en el pecho transmitimos diferente. Por ejemplo, solemos asociar la voz grave (pecho) a autoridad o poder
  • El timbre. Atraen más las voces suaves y cálidas
  • La prosodia: Es recomendable cambiar de tono en vez de ser monocordes
  • El rítmo. Podemos ir más lento para enfatizar
  • El silencio. También para enmarcar algo importante
  • El volumen: podemos ganar atención usando un volumen bajo o provocar excitación con tono alto. No imponer todo el rato un volumen alto: es visto como impositivo y molesto
  • Calentamiento de la voz. En los últimos 2 minutos de la charla podrás conocer y practicar 6 ejercicios de calentamiento vocal para antes de empezar a hablar en público.

En fin, todo esto, bien dicho y fácil de escuchar en este intenso “TED” de 10 minutos: