Es probable que seas de los que piensan que casi nadie utiliza adecuadamente su smartphone. ¿Y tú sí? A sabiendas de que el “sesgo optimista” nos puede afectar a todos quizás merezca la pena autocuestionarse…

¿Te suenan estas situaciones?:

  • Estás comiendo con unos colegas y mandas un mensaje a alguien que no está con vosotros.
  • Estás en una reunión con personas a las que deberías estar escuchando activamente y pones el teléfono en la mesa o lo chequeas de vez en cuando.
  • Te levantas por la mañana y miras el teléfono antes de decir “buenos días”.
  • ¿Y alguna de estas?

La química del RT o del “Me gusta”

Cuenta Simon Sinek que cada vez que nos llega un mensaje o, por ejemplo, un “me gusta” se segrega “dopamina”, lo que hace que nos sintamos bien y tendamos a repetir el proceso una y otra vez.

La dopamina es el mismo neurotransmisor que se libera cuando bebemos o apostamos, por ejemplo. Con la diferencia de que para el alcohol tenemos restricciones y para el móvil rara vez existen. Así desarrollamos una nueva adicción. En este caso la adicción de interactuar con el móvil sin control. Y esto programa nuestros cerebros de tal forma que cada vez que sufrimos estrés podemos recurrir a alguna app para disolverlo.

Todo tiene sus consecuencias. En este caso parece que:

  • Aprendemos, casi sin darnos cuenta, a liberar nuestro estrés por la vía rápida y sin desarrollar nuestra capacidad de gestionar la frustración y su superación proactiva. Cada vez sucede más que todo lo que quieres lo puedes tener al instante. Piensa en cómo es la interacción con Amazon o en cuándo puedes ver la película que deseas, por ejemplo… Quizás no sea casual que quienes pasan más tiempo en facebook tengan índices más altos de depresión.
  • Generamos muchas relaciones superficiales y a veces destinamos menos tiempo o calidad a cultivar relaciones que deberían ser más sólidas. Casi sin darnos cuenta practicamos menos nuestras habilidades en el campo de las relaciones presenciales.

¿Podrías eliminar el móvil de algunos espacios?

“El primer paso es la mitad del camino” y quitar la tentación de la vista puede ser en ocasiones todo un reto sobre el que cultivar un hábito:

  • No mires el teléfono mientras esperas el inicio de una reunión. Aprovecha para interesarte por el otro y empatizar y conversar. Son las claves de cualquier relación productiva.
  • Elimina el teléfono de las reuniones. Aplica también esto a las reuniones con tus amigos.
  • Deja divagar tu mente. Descansa mentalmente. No uses los espacios muertos para chequear el móvil sino para descansar. Las ideas surgen cuando tu mente divaga.
  • Saca el teléfono del dormitorio. Compra un despertador.

Una entrevista para ser más conscientes

Quizás necesites algo más para animarte a usar el smartphone de una forma diferente. Para eso te dejo aquí abajo una entrevista a Simon Sinek. Verás como Sinek conecta además este asunto con una exposición sobre las peculiaridades de los Millennials. Creo que lo encontrarás interesante.