Aprender a conducir: ¡qué importante y básico! Especialmente aprender a conducir el vehículo de la mente, no uno de motor. ¿Qué tal se te da? ¿Piensas que suficientemente bien? Ten en cuenta que, según parece, sufrimos de un sesgo positivo que nos lleva a tener un exceso de optimismo respecto a nosotros mismos.

En esto de ir un poco más allá con las cosas de la mente hay algunas prácticas milenarias que en las culturas de empresa se suelen minusvalorar, que se pueden aprender a través de la ciencia del yoga y que hoy están llegando a destilarse a través del mindfulness. Desconfío del mindfulness como fenómeno de moda. Sin embargo, 25 años de yoga me han servido para seleccionar algunas rutinas de gran efecto sobre la mente. Solo suelo usarlas conmigo mismo pero hoy me atrevo y te voy a contar una de ellas por si quieres seguir la pista ;-)

¿Cuántas veces pierdes la dirección?

Hoy la mayoría de nosotros vivimos en entornos muy cambiantes. Además, las costumbres más extendidas en los entornos laborales no ayudan a tener claridad mental. Y, según mi experiencia, no es solo cuestión de empresas con culturas “viejunas”. La mayoría de las organizaciones y equipos tienen modelos aparentemente avanzados pero sin embargo llenos de inercias del pasado a las que no acaban de dar la vuelta.

Cuando me refiero en un taller a “interrupciones continuas”, por ejemplo, abro la espita a una especie de terapia de grupo en la que todo el mundo quiere participar y cuyo contenido suele girar en torno al uso bélico del mail,  a las reuniones que son excesivas y una pérdida de tiempo, a las oficinas abiertas en las que se confunde el trabajo en equipo con la interrupción continua o aquello del “Perdona, es tan solo un minuto”. El día a día de cada persona es así frecuentemente un gráfico de dientes de sierra por donde circula a trompicones nuestra mente y por donde se escapa nuestra productividad. ¿Es posible mantener la dirección ante tanto vaivén?

Por otro lado, hay factores como la presión del día a día, que afectan cada vez más a nuestra capacidad de escuchar. ¿Acaso no has cogido nunca in fraganti a tu mente elaborando una respuesta en vez de escuchando a quien te habla? Y qué decir de otra de las actividades mentales más improductivas: pre-ocuparse, anticipar lo que va a pasar, dar vueltas a cosas que nos disgustan o soñar despiertos en que algún día lleguen las vacaciones.

Lo grave es que todos estos factores nos restan foco, nos desmotivan y nos hacen vivir peor. Y que frecuentemente no hacemos nada… ¡porque “no tenemos tiempo”!

Una rutina para mejorar tu conducción

Existen algunos planteamientos serios, sistemáticos y eficaces para reconducir estas situaciones. Uno de ellos es el hábito de captura de GTD, algo que debe ir acompañado también de otros hábitos para reducir el estrés e incidir en tu efectividad.

En la misma línea de desarrollar una mente que sea como el agua (que sepa fluir en cada momento hacia el lugar adecuado) te propongo entrenarte en una rutina concreta y sencilla. Se basa en reconducir tu atención al “aquí y ahora” mediante el uso de la autoobservación y la respiración:

1º. Aprovecha los momentos del día en que estés solo o esperando el inicio de una nueva actividad para “conectar contigo mismo”. También puedes aprovechar los primeros momentos de la mañana. Tu mente te suele llevar a pensar en todo tipo de cosas (problemas, preocupaciones, deseos…). Simplemente observa (como desde fuera, como si fueras otra persona) estas “cosas” mientras respiras consciente y profundamente. Poco a poco descubrirás como en la medida en que las observas desaparecen y llegas a cierto silencio. Cada vez que aparezca un pensamiento repites el proceso. Sin más. Prueba, repite, siente. 

2º. A partir de aquí, muy poco a poco, irás ganando consciencia respecto a cuántas veces tu mente divaga. Cada vez que lo identifiques, repite lo indicado en el paso anterior.

3º. Experimenta esta rutina durante al menos un mes y saca tus conclusiones. Si quieres me las cuentas…

Fácil de entender pero algo más difícil de aplicar…. y un poco rara, ¿no? Como todo hábito. Como ir al gimnasio para poco a poco generar un mejor estado. Para que te resulte más fácil construir este hábito puedes apoyarte aquí en algunas pautas complementarias.