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¿Te consideras una persona fotogénica?

Resulta que, según mi experiencia, verse poco fotogénico es lo más normal. Tanto como que cada vez que en mis talleres pregunto quiénes se consideran poco fotogénicos aproximadamente un 80% de las personas levantan la mano. Si este es tu caso, ¿No te han dicho más de una vez que no has salido tan mal como dices y que realmente has salido como eres?

Si vamos un poquito más allá, algunas investigaciones muestran cómo esto no es una mera anécdota. Indican en concreto que la mayoría tenemos tendencia a ser excesivamente optimistas sobre lo que somos y sobre lo que podemos hacer. Quizás radique ahí nuestra debilidad ante los mensajes de optimismo “ilusorio” del estilo “si quieres puedes” que hoy se escuchan por todas partes. Aunque el optimismo tiene muchos efectos positivos, no ser conscientes de esta tendencia natural nos puede llevar al autoengaño. Y esto es siempre algo que va a limitar nuestra productividad y nuestras posibilidades reales de desarrollo.

Podemos bromear con ello: sí, esto es algo que les pasa a los demás… pero ¿seguro que no te pasa también a ti?

Ponte a prueba: Una investigación sobre el “sesgo optimista”

Acerquémonos algo más a la posibilidad de que tengamos un exceso de optimismo:

  • ¿Crees que conduces razonablemente bien?, ¿Mejor que la media? Un 80% de las personas suelen pensar que conducen mejor que la media.
  • ¿Qué tal te ves como padre/ madre? Seguro que intentas hacerlo lo mejor posible y dar un tiempo de calidad a tus hijos… ¿Lo harás mejor que la media?… Un 80% de las personas suelen pensar que sí.
  • Hoy se habla mucho de la importancia de ser humildes… ¿Te parece importante la humildad?, ¿Y tú qué tal andas de humildad? Muchos solemos ver que a casi todo el mundo le haría falta un poco más… pero no suele ser tan habitual que pensemos lo mismo sobre nosotros mismos.

Es fácil admitir teóricamente que hay cosas que no percibimos de nosotros mismos y que los demás sí ven. En este punto, la “Ventana de Johari” nos sugiere una imagen muy clarificadora y muy rotunda de cómo esa realidad nos afecta a cada uno de nosotros. Suele parecer muy evidente que a los demás les vendría muy bien pedir feedback pero al mismo tiempo no se ve con la misma claridad la importancia de pedir feedback para uno mismo. ¿Estás seguro de que esto no va contigo?

Otro ejemplo de la predisposición al optimismo y de no tenerla bajo control: ¿No te ha pasado nunca, por ejemplo, que habías planificado llegar a muchas cosas más pero que el tiempo no te da de sí y que al final de la jornada tienes la sensación de no haber hecho nada?

Si quieres ponerte a prueba, aquí tienes este interesantísimo TEDTalk de Tali Sharot que te ayudará a equilibrar tu tendencia con un “optimismo inteligente“: