Siluetas

 

Vaya cuestión, ¿no? Puedes aportar muchas cosas. De hecho ya lo estás haciendo. Y hay veces que seguramente con un alto coste personal. Con mucha energía que quitas de otras cosas. Y es que desarrollar un “liderazgo compartido” exige un gran esfuerzo personal.

Sin embargo, esto no tiene porqué ser así. La realidad es que cada uno de nosotros somos especialmente buenos aportando algunas cosas. ¿Por qué no sostener entonces el funcionamiento de los equipos en aprovechar los principales talentos de cada cual en lugar de tratar de esforzarnos en aquello que más nos cuesta?, ¿Por qué seguir insistiendo en que un buen “defensa” juegue de “delantero”?

En esta línea, el “Modelo de Belbin” identifica los 9 aspectos (“roles”) clave que precisa un equipo para ser plenamente productivo y nos ayuda a identificar en cuáles de estos aspectos somos más fuertes cada uno de nosotros.  De este modo podremos buscar la mejor combinación posible de talentos frente a cada reto que asuma nuestro equipo.

Los 9 roles de equipo

Los roles de equipo son diferentes patrones de comportamiento a los que cada uno de nosotros somos más o menos tendentes y que hacen que nuestras contribuciones cuando trabajamos en equipo sean diferentes. La forma inicial de aproximarnos a ellas puede ser pensando que, aunque solemos tener algo de todas, cada uno de nosotros suele ser más fuerte en algunas y menos en otras. Para maximizar nuestro aporte deberíamos centrarnos en las fuertes, vigilar un poco nuestras debilidades y tratar de dejar aquellos aspectos que nos cuestan más en manos de otras personas.

Si esto te interesa, aqui abajo puedes ampliar este pdf en el que verás con claridad en qué consisten estos roles:

 

Roles de Belbin

Identifica los tuyos y los de los demás

Si has llegado hasta aquí, seguramente te sentirás más identificado con algunos de ellos. También puedes “jugar” con esto en tu equipo y poner en marcha una conversación abierta que os lleve a hablar de cómo os veis y cómo podríais sacar provecho de ello.

No obstante, todo esto no deja de ser hasta aquí un ejercicio en el que entrarán en juego muchas subjetividades… ¿demasiadas para su validez? En este punto puede tener mucho sentido tener feedback sobre cómo eres percibido por los demás. Es la única forma de tener un suelo sólido desde el que poder avanzar, identificar mejor tus puntos fuertes, los de las personas de tu equipo y “repartir juego”.

Un equipo productivo y fuerte es un equipo en el que cada cuál conoce bien sus roles y en el que se pueden planificar bien las distintas situaciones de equipo poniendo en juego los mejores aportes posibles para cada una de ellas. Y una forma de iniciar camino es a través de los “informes Belbin“.