¿Qué se pierde en el "telecoaching"?

Telecoaching

 

Tengo dudas al respecto de nuestra capacidad de comunicar y relacionarnos a través de una cámara web. Igual que parece que estamos “programados” filogenéticamente para relacionarnos con un número limitado de personas… ¿estamos también limitados a una comunicación presencial?, ¿funcionan solo las “neuronas espejo” de un modo eficaz cuando hay presencialidad?, ¿condiciona tanto la distancia física como para debilitar los lazos, los afectos y el insight?

He oído que ASESCO, por ejemplo, no certifica cursos de coaching on-line argumentando la falta de rapport. En el extremo opuesto, “coaching a distancia” da 21.000 resultados en google. Comprendo que la actividad del coaching está poco regulada y veo con claridad el tema del intrusismo y de los malos usos pero al mismo tiempo también tengo cada vez más “teleconversaciones” y no veo una pérdida significativa en la percepción de gestos o microexpresiones sutiles. Tampoco creo que el medio condicione negativamente y de un modo no gestionable la transmisión de empatía.

Veo claro que es necesario tomar algunas medidas extraordinarias para proteger la calidad de la comunicación en estos nuevos contextos crecientemente tecnológicos. También entiendo que habrán coachees que no se sientan cómodos con conversaciones a distancia y que en estos casos sería un error evidente el uso de las tecnologías. Pero a la vez me acerco cada día más a pensar que las sesiones de coaching a distancia pueden no ser solo un complemento a las presenciales sino una alternativa de -al menos- el mismo valor.

Me encantaría que compartieras tu experiencia u opinión conmigo…

Photo by: Chapman


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9 respuestas a ¿Qué se pierde en el "telecoaching"?

  1. Ultrasónica dijo:

    Hace 10 años tampoco comprábamos zapatos por internet, leíamos en un ereader y preferíamos chatear por whatsapp que hacer una simple llamada.

    Negar que la videoconferencia es una opción válida, en la que se pierden unas cosas y se ganan otras, es retrasar lo evidente.

  2. Mi experiencia personal al respecto, relativamente amplia, es que el telecoaching es una opción perfectamente válida siempre que la calidad de la red permita la transmisión de voz y datos con buena calidad y sin interrupciones. No es así mi experiencia con el coaching telefónico, ya que la falta de imagen sí que influye, y bastante, en la comunicación.
    Esta opinión la comparten mis clientes, ya que les pregunto específicamente sobre el tema al final de los programas.
    En cuanto a la opinión de ASESCO, para mí carece de valor alguno. Después de haber oído en persona las barbaridades que van proclamando sin pudor algunos de sus dirigentes, tengo serias dudas sobre qué entiende realmente esta asociación por coaching y tengo la impresión creciente de que su verdadera razón de ser tiene más que ver con la defensa de intereses corporativos de un colectivo determinado que con velar por un coaching de calidad.

  3. JLMON dijo:

    HOLA ASTRID
    Curiosa e interesante reflexión que va más allá del coaching…
    En este tema poco `puedo opinar Astrid, pero en lo que a Emprendimiento o Innovación se refiere las “teles” las tenemos a la orden del día, eso sí, siempre con mínimos aseguradas de imagen y sonido, PERO nunca podrán sustituir totalmente a algo tan necesario como el “calor”, es como el libro, no desaparecerá…
    Cuidate

  4. JLMON dijo:

    Hey Alberto, que se me ha ido el bolo con Astrid Moix!
    Perdona!

  5. Hola, “Ultrasónica”. Me quedo con la última parte de tu comentario. Seguramente se pierde un poco de no sabría decirte qué (quizás solo sea que nuestro cerebro no se acaba de habituar en tan poco tiempo a algo que no ha existido en miles de años de comunicación presencial) pero se compensa con lo que se gana en comodidad y flexibilidad.

  6. Gracias, José Miguel, por aportar tu dilatada experiencia a mis percepciones más iniciáticas.

    Con respecto al tema de ASESCO, la verdad es que me preocupa. En el fondo es el origen de este post y de algún otro. Hace algún tiempo que me llegan ecos de cosas que me descolocan respecto a la incoherencia entre la teoría y la práctica del coaching. Quería ser sutil a la hora de plantearlo pero me ha ayudado mucho ver una opinión tan clara como la que tú has compartido.

    Me deja todavía más preocupado pero, en fin, cuanto antes tomemos todos conciencia de estas cosas, mejor será para el buen nombre del coaching.

    GRACIAS.

  7. Gracias, José Luis. Yo creo que quizás necesitemos algo de tiempo para adaptarnos. A veces las conversaciones presenciales tampoco son tan calurosas… yo creo que si nos vamos adaptando al “tele” al final, como siempre, la calidad de la comunicación dependerá de las actitudes y habilidades de los comunicadores.

  8. Hola Alberto,

    Acabamos de conectarnos por Twitter “como aquel que dice” y he pasado a ver tu blog, y por casualidad he encontrado este post, sobre el cual voy a tratar de transmitir mi opinión personal.

    A nivel personal comentarte que yo hago bastantes sesiones de coaching por teléfono o skype, y la verdad es que el resultado de las mismas es muy bueno, incluso a veces mejor que las presenciales, como consecuencia de la sensación de intimidad que le da al cliente poder tener tus emociones en privado, y no físicamente delante de otra persona.

    Incluso yo mismo hago las sesiones con mi coach por skype.

    Respondiendo a eso que dices que has oído de que ASESCO no certifica cursos on-line argumentando falta de rapport no es del todo cierto. Sencillamente no los certifica porque su normativa no lo contempla.

    ASESCO no certifica cursos que sean completamente o 100 x 100 on-line.
    Certifica cursos que tengan una parte mínima presencial.

    Un programa formativo de ASESCO, mínimo tiene 140 horas de formación específica en coaching, de las cuales hasta el 60 % pueden ser on-line mediante el uso de plataforma que permita el contacto directo. Lo que sí que pensamos es que tiene que haber un mínimo de 56 horas de formación presencial.

    Consideramos por tanto que la formación on-line o mediante plataforma está muy bien, y por eso se contempla, ya que además de ajustarse a los tiempos que corren gracias a la tecnología existente, permite disminuir y ahorrar el coste de tiempo que suponen los desplazamientos.

    ASESCO se fundó en el año 2000 siendo la primera Asociación de Coaches que se fundó en España, para lo cual tomo como referente las onces competencias básicas del coaching de ICF, que era una Asociación con recorrido internacional, ya que a falta de haber nada con anterioridad en España, se apoyó en sus principios básicos para empezar a funcionar, aunque con su propia idiosincrasia.

    En ASESCO como en todos los sitios cuecen habas, y no seré yo quién dé publicidad(para eso está internet) a los dislates de asociados particulares de cualquier otra Asociación de las principales que hay en España como ICF o AECOP.
    Asociaciones que nos merecen el mayor de los respetos posibles, y con las cuales tenemos una relación fluida y normal, desde el respeto a los distintos puntos de vista que podamos tener y a los distintos intereses que cada asociación como colectivo pueda tener.

    Por otra parte te doy la razón, hay mucha confusión respecto al coaching, entre otras cosas, porque para ser coach hoy sólo hay que poner en tu currículum que lo eres y poco más.
    Así te encuentras mucho consultor reconvertido a coach, a mucho asesor reconvertido en coach … También hay mucho que dice ser coach “porque está de moda”… En fin, que es normal tu preocupación, y la de todos los que nos dedicamos a ella con honestidad y profesionalidad.

    A mí personalmente es una profesión que me da mucho respeto, será porque de formación soy Psicólogo, y sé lo delicado que es trabajar con personas, con sus creencias, valores, etc…

    Es cierto es que la manera de auto regularse la profesión, por decirlo de alguna manera, es a través de las Asociaciones. Lo que también es verdad que cada vez más más se piden referencias a los profesionales que nos dedicamos a esto.

    En cualquier caso como en muchas otras profesiones, al final lo que te avala es tu trabajo, y la recomendación de un cliente a otro, más allá del titulo o el diploma que uno tenga.

    Te agradezco tu preocupación, y te animo y te invito a que nos traslades todas tus ideas de mejoras, las denuncias que quieras hacer, planteamientos, etc. pues es nuestro objetivo como Asociación el mejorar día a día todo lo que se pueda mejorar y sea mejorable.

    Saludos cordiales

  9. Gracias, J.M.Gil por tu comentario y por la información que aportas. Va mucho más allá del tema del post y ayuda -al menos a mi- a integrar nuevas perspectivas y, por lo tanto, a relativizar puntos de vista. Tanto tu opinión como tu actitud en la exposición de la misma matizan ahora mis percepciones sobre ASESCO.

    No quiero ser pejiguero y entrar en cada detalle de lo que cuentas. Soy de los que piensan que las opiniones están para contrastarlas y para dejarlas madurar. No creo, sin embargo, en la confrontación de opiniones y en el sumatorio de datos y argumentos para demostrar que una vale más que la otra. Así pues, y solo con el objetivo de poder madurar y aprender algo más, solo me centraré en un aspecto que es el de la rigidificación progresiva que yo percibo en los planteamientos de las asociaciones vinculadas al coaching.

    Lo que no acabo de entender es el argumento de que ASESCO no certifica cursos 100% on line porque no está contemplado en su normativa. Si como dices el coaching online puede llegar a ser tan eficaz como el que no lo es, ¿qué impide que cambiéis la normativa?

    Son este tipo de cosas (como los procesos burocráticos de certificación o los costes de certificación -en mi opinión-excesivos) las que abonan mi sensación de que aunque los objetivos de las distintas asociaciones que velan por el coaching sean muy loables, las decisiones y formas que se van definiendo para conseguirlos adolecen de falta de flexibilidad. Por otro lado, conozco a algunos profesionales de alta cualificación que se han quedado totalmente decepcionados por lo poco que han aprendido en los procesos formativos certificados y a otros profesionales que, sin haber pasado por los procesos formativos “reconocidos” son enormemente valorados por sus éxitos en los distintos proyectos o acciones de coaching que han ejecutado.

    Desde mi punto de vista, habría que buscar nuevos criterios para que la pertenencia a una asociación fuera sinónimo de calidad. Hacer un curso y unas prácticas puede estar bien en algunos casos y no garantizar nada en otros.

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