Conflict

Como es bien sabido, nuestras emociones y pensamientos determinan nuestras acciones. En el caso concreto de enfrentar de un modo eficaz los conflictos, hay algunas ideas que suelen ayudar poco y que ven el conflicto más como un peligro que como una oportunidad. Pero son mapas que distorsionan la realidad:

  1.  «Los conflictos son algo inusual. Lo normal es la armonía». El conflicto es algo natural. Conflicto y armonía son dos polos de la misma realidad. Resultan inseparables y para avanzar es necesaria la participación de ambos.
  2. «Los conflictos son siempre el resultado de una mala comunicación». Este mito nos culpabiliza y supone que siempre podemos evitar los conflictos. ¿Pero es deseable evitarlos siempre? Comunicarse eficazmente no garantiza evitar conflictos sino que solo es un elemento que en cierta medida los previene y en otra ayuda a su mejor gestión.
  3. «Es bueno que los conflictos sean evitados o se reduzcan al mínimo». Todo el mundo parece querer solucionar los conflictos pero quizás sea mejor tratar de gestionarlos, es decir, contemplarlos como oportunidades para un cambio a mejor.
  4. «Un conflicto suele ser frecuentemente el resultado de la falta de química o de la incompatibilidad de caracteres». Viene bien como excusa.  Realmente suele ser resultado de comportamientos poco flexibles. Otra opción es ver el conflicto como una oportunidad para adaptar el propio comportamiento en aras de superar el conflicto y encontrar una mejor solución al mismo.
  5. «La gravedad de un conflicto es directamente proporcional a las reacciones emocionales de las personas». En realidad hay personas más y menos expresivas. Dejarnos llevar por este indicador nos conduce a infravalorar o sobrevalorar un conflicto.

En general ayuda más ver los conflictos como discrepancias entre partes o personas que dependen entre sí en mayor o menor medida y que tienen metas aparentemente incompatibles . Una correcta gestión de los conflictos puede llevar a entender mejor el verdadero peso relativo de las discrepancias en relación a los beneficios de las alternativas que se busquen.

Para transitar mejor este camino se pueden seguir algunas pautas:

  1. Separa las personas del problema. Trata de ser riguroso con el problema pero «suave»/ empático con las personas. Lo habitual suele ser descuidar el trato, lo que se convierte en parte del problema (a veces «la parte del león»). Un buen uso de la empatía predispone a que la otra parte se contagie de la misma. Hay que «ganarse el derecho» a que el otro también contemple mi punto de vista.
  2. Para el análisis de problemas, trata de traducir las percepciones subjetivas de cada parte a hechos observables.
  3. Actitudinalmente, como estrategia, viene bien considerar que el conflicto no es de uno o de otro sino de los dos y, por lo tanto, adoptar una postura del estilo «los dos enfrente del problema» versus «uno frente al otro». Hay que evitar actitudes defensivas ya que llevan al inmovilismo de las posiciones.
  4. Trata de implicar a la otra parte en descubrir los intereses que ambos tenéis por detrás de las apariencias del conflicto, el fuego que hay por detrás del humo… ¿Para qué quieres lo que pides?
  5. Una vez identificados los intereses, dedicad un tiempo a pensar de un modo creativo en diferentes alternativas. Después de ello elegid las mejores para los intereses de ambos. Si no hay acuerdo, tratad de buscar criterios objetivos para seleccionarlas.

 

Photo by: Bopuc