Hemisferios

 

Según dicen los neurocientíficos -ya veremos lo que nos cuentan dentro de diez años, puesto que el cerebro es un sistema complejo del que sabemos relativamente poco- todos tenemos una tendencia o preferencia a un mayor uso de uno de los hemisferios cerebrales (dominancia). Conviene aclarar que la tendencia no implica que solo usemos un lado; más bien utilizamos ambos lados según los requerimientos de la tarea y la organización de nuestro cerebro.

La dominancia es importante porque la teoría nos dice que nuestras habilidades físicas y mentales, inclusive las características de nuestra personalidad, están fuertemente influidas por nuestros hábitos en el uso preferente de uno de los hemisferios cerebrales. En general, existe una correspondencia directa entre la dominancia de pies, manos y vista de un lado y la mayor tendencia hacia el hemisferio cerebral contrario. Esto se debe a otro descubrimiento importante de los investigadores que asegura que el hemisferio izquierdo controla los sentidos del lado derecho (movimientos, vista, oídos, etc.) y viceversa.

Esta dominancia  se observa en aspectos físicos como ser zurdo o diestro en el uso de manos e incluso piernas y en la vista. Lo de las manos y pies es más observable, así que te invito a hacer un experimento con la vista:

  • Ubica un objeto pequeño distante (por ejemplo un picaporte de una puerta a 4 ó 5 metros de distancia).
  • Estira tus brazos y construyendo un rombo, con los dedos índice y pulgar de cada mano, trata de ubicar el objeto en el centro del rombo.
  • Ahora cierra un ojo y el otro alternativamente. Verifica en cuál de los casos el picaporte se mantiene en el centro (ésta es tu dominancia visual) y en cuál desaparece del rombo y prácticamente no lo ves (éste es el ojo con menor preferencia de uso).

Otro experimento muy conocido es el de:

 

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… en el que si te cuesta decir los colores “de carrerilla” es por tu mayor tendencia hacia el hemisferio izquierdo.

Este tipo de experimentos sirven, en la mayor parte de los casos, para corroborar que tenemos dominancia izquierda, lo cual significa que tenemos tendencia -entre otras cosas, como “el autocontrol”- a ser más racionales y analíticos. Esta dominancia está influida por los fuertes mecanismos de socialización/ educación que potencian muchísimo más estas funciones y hacen, por ejemplo, posible que teniendo en los primeros años de vida una tendencia al hemisferio derecho, el sistema educativo nos condicione a infrautilizar este hemisferio y cambiar a los pocos años nuestra tendencia. Ken Robinson habla de ello como de uno de los mecanismos que hacen que el sistema educativo no nos esté preparando para los retos del nuevo mundo.

Si, por el contrario, descubres tener dominancia derecha tu tendencia mental te hará estar más preparado para lo global, lo visual, lo intuitivo, imaginativo y creativo: has podido resistirte a la fuerte socialización o has tenido la fortuna de pasar por un modelo educativo avanzado.

En unos tiempos en los que necesitamos de algo más que de medio cerebro, la “buena noticia” es la misma que se puede dar a alguien que quiere fortalecer unos músculos que están atrofiados: puedes entrenarte y desarrollar tu otro hemisferio. Si bien las características de dominancia parecerían ser genéticas, se ha comprobado que existen muchas posibilidades de modificar/adaptar o mejorar el uso balanceado de ambas partes aún cuando la dominancia se mantenga en sustancia. Algo de eso intentamos en los talleres de dinámicas para innovar