Patologías de la formación

Formacción

No dudo de que la formación sea una inversión (@Actibva) y algo más: la “formación permanente”, que engloba no solo conocimientos sino el desarrollo de la personalidad al completo es hoy más necesaria que nunca.

Sin embargo, recien llegado de dirigir un taller de “formación de formadores”, tengo hoy más conciencia de los excesos y malos usos que de las virtudes de la formación.

Hace algún tiempo aprendí de Miquel Rodríguez (@suenosdelarazon) un neologismo que me pareció muy ilustrativo: formaxicación“. Creo que es una patología muy extendida en las organizaciones y que toma formas diversas:

  • Formaxicación para vender estadísticas sobre la gran cantidad de formación que ofrecemos
  • Formaxicación para satisfacer las demandas -a veces no justificadas- del comité de empresa
  • Formaxicación como “bálsamo de fierabrás” que lo solucione todo
  • Formaxicación para personas que no perciben la necesidad de ser formadas
  • Formaxicación impartida por personas que no saben formar (y a veces no quieren formar)
  • Formaxicación a base de “pensamiento powerpoint” y sobreinformación embutida imposible de procesar
  • Formaxicación porque la formación va en contra de las agendas y de otras prioridades
  • Formaxicación porque la “invitación” a las jornadas formativas es obligatoria o porque no se ha comunicado bien
  • Formaxicación porque luego es inaplicable.

Desde mi punto de vista, la “formAcción” necesita de un hábitat determinado para que pueda haber algo de crecimiento. Igual que todos los problemas de bricolaje no se resuelven con un martillo, tampoco todos los problemas y oportunidades de una organización deberían pasar por la formación. Y si nos equivocamos de herramienta nos pillamos los dedos.

En mi experiencia, hay 3 tipos de situaciones profesionales que frecuentemente se tratan de reconducir a base de formación y por ello se convierten en objeto de estas patologías:

  1. Una mala comunicación de expectativas, prioridades y formas de trabajo. Y una deficiente conversación periódica de calidad en torno a las mismas.
  2. Barreras organizacionales como por ejemplo sistemas informáticos “capados”, inexistencia de espacios y comunidades de aprendizaje, estilos de dirección poco cualificados o falta de confianza/ autonomía de las personas.
  3. Problemas de motivación/ actitud frecuentemente generados por las propias actuaciones de directivos o por las políticas de RRHH.

Vamos, que bajo la apariencia de un “cojoprograma” de formación puede haber un caballo de Troya de desmotivación. No me extraña que a veces la formación tenga tan mala prensa…

Photo by: Brett Weinstein

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3 respuestas a Patologías de la formación

  1. Visi Serrano dijo:

    Normalmente esos “cojoprogramas” los dejamos en un nivel de evaluación del grado de satisfacción/reacción de las personas participantes. Habitualmente la evaluación en ese nivel es positiva porque el formador es un profesional que se deja la piel en los momentos de verdad con el grupo y tiene las habilidades para ganarse a la audiencia.

    La evaluación del grado de aprendizaje no suele proponerse. Tampoco solemos valorar si se han cumplido los objetivos del curso. Recuerdo una conversación con un abogado que me dijo que muchas de nuestra propuestas incluyen objetivos que si no se alcanzan podrían ser causa de incumplimiento de contrato por parte del consultor que firma la oferta.

    La evaluación de la transferencia al puesto de trabajo y/o la aplicación de conocimientos adquiridos no suele ser contratada.

    El impacto de la formación en la organización o si el programa ha solucionado las carencias o problemas por las que se impulsó en la práctica no se realiza.

    Ahora que releo lo escrito, estos 4niveles de evaluación son en teoría los aplicables. Sin embargo también estoy convencida de que como formadores hemos de revisar con más honestidad y conjuntamente con nuestros clientes el alcance de cada acción de formación. Por ejemplo, pactando con ellos una serie de indicadores para evaluar más allá del grado de satisfacción y valorar el impacto de la form-acción. O una serie de condicionantes (cambios culturles, en sistemas, procesos) que coadyuden al cambio deseado.

    Porque acabo preguntándome si sobre las espaldas de una acción de desarrollo no se colocan expectativas demasiado elevadas o si realmente existen aspectos medibles que dependan exclusivamente de la acción formativa.

  2. ¡Hola! dijo:

    Hola, Visi:

    Me llama mucho la atención el comentario del abogado. Sin embargo, no creo que haya peligro ya que la mayor parte de las veces las expectativas de los responsables de formación no van mucho más allá de lo que consiguen con este tipo de programas.

    Yo creo que es ahí donde está el problema. La formación solo es un elemento de un sistema. En la mayoría de los casos, este sistema no está bien planificado ni gestionado y hoy por hoy pienso que, además, vive de espaldas a los aportes que las nuevas tecnologías pueden ofrecernos.

    Y así, la galería de los horrores de la formación está llena de: problemas que no son de formación y se tratan de resolver con formación, desaprovechamiento de las posibilidades de conversación y aprendizaje de las nuevas tecnologías, formación-café para todos, falta de aprovechamiento de formación interna en el puesto de trabajo, etc.

  3. Pingback: Introducción al liderazgo en 5horas | Personas y Equipos Productivos

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