Csikszentmihalyi nos explica en «Fluir» que «autotélico« viene de dos palabras griegas, «auto», que significa en sí mismo, y «telos», que significa finalidad, es decir, «se refiere a una actividad que se contiene en sí misma, que se realiza no por la esperanza de algún beneficio futuro, sino simplemente porque hacerlo es en sí la recompensa».

Así, por ejemplo, hacer un trabajo para ganar dinero no es autotélico, no genera motivación y sí otras cosas menos deseables. Hacer un trabajo del que disfrutamos sí es una experiencia autotélica en la que:

  • El tiempo pasa sin que nos demos cuenta.
  • Parecemos sobrepasar los límites de nuestro yo para participar en un sistema o entorno mayor que el de la propia personalidad.
  • Desaparece toda preocupación sobre la pérdida de control .
  • Parecemos actuar sin esfuerzo.

Según parece, las personas que llegan a estos estados lo hacen siguiendo algunas pautas:

1. Buscando actividades retadoras que desafíen nuestras habilidades.

2. Logrando un alto nivel de concentración en la actividad.

3. Identificando unas metas claras.

4. Con una retroalimentación inmediata.

Y luego resulta que, también en el ámbito laboral, esto nos hace más eficaces y nos ayuda a tener resultados… ¡Miel sobre hojuelas!

¿Cómo podríamos hacer para que nuestras vidas y trabajos fueran más autotélicos?