El camino más transitado en el management para la consecución de cambios, mejoras y desarrollo de competencias personales es el que podríamos llamar “camino del esfuerzo”: una vez que adquirimos conciencia de los aspectos personales sobre los que queremos trabajar, nos ponemos meta y plan de acción y realizamos seguimientos periódicos de ambos.
Este método tiene como principal inconveniente la generación de tensión y stress. Y estos frecuentemente llevan a buscar caminos por los que estamos más habituados a transitar, es decir, excusas por las que hacer las cosas más o menos como antes de ponernos nuestra meta.
Existe un camino alternativo y que es el de elevar nuestros niveles de conciencia y concentración a través de la relajación y la autoprogramación. Según algunos autores, la relajación lleva a nuestro cerebro a entrar en un modo de funcionamiento diferente que permite que podamos autoprogramar los propios cambios que queremos conseguir. La técnica consiste en buscar un estado de relajación y -una vez logrado- formular pensamientos/afirmaciones positivas sobre lo que queremos conseguir: “En la reunión de mañana voy a lograr estar relajado y así mi comunicación va a ser eficaz”.
El inconveniente principal de este método suele ser nuestra falta de confianza en su potencia. El antídoto sería abrirnos mentalmente y experimentar durante un tiempo. Podemos jugar con ello realizando mentalmente este tipo de afirmaciones todos los días antes de dormirnos o aprender alguna técnica de relajación sobre la que programar nuestro subconsciente.


