Muestra una nube de valores

 

Hace tiempo que me ha llamado la atención que practicamente todas las organizaciones definen valores corporativos muy parecidos. ¿Quién por ejemplo no tiene entre sus valores la innovación, el liderazgo, el trabajo en equipo u otros que se les parecen?

 

Pero la realidad indica que las palabras relativas a valores y actitudes -y sus definiciones- encierran interpretaciones diversas que desembocan en formas de actuación totalmente diferentes. Y luego pasa que surgen resistencias imprevistas como las que aquí cuento:

Todos acordamos que una de las claves del modelo de liderazgo que íbamos a implantar era que el foco principal iba a estar puesto en el desarrollo de personas.

Todas nuestros debates teóricos de planificación parecían indicar que compartíamos una misma manera de entender el desarrollo de personas… pero a la hora de implantar… surgen detalles de aplicación que llevan a formas diferentes de desarrollar personas:

  • Unas que ponen en las propias personas toda la responsabilidad de su desarrollo
  • y otras que se resisten a confiar totalmente en las personas y tienden a establecer mecanismos de control.

Una técnica útil para prever este error es la identificación de los mapas mentales de creencias que hay por debajo de los valores. Para el valor en cuestión, se trataría de responder en detalle a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué es? (definición).
  2. ¿Cómo sabes que está ahí? (pruebas).
  3. ¿Qué lo provoca? (causas).
  4. ¿A dónde conduce? (consecuencias).

Para incrementar las posibilidades de que las formas de actuación sean coherentes deberíamos compartir en lo principal las respuestas a estas preguntas. También está, por supuesto, nuestro ejemplo diario a la hora de expresar estos valores… Y, si no, quizás sea mejor bajar las expectativas de nuestros proyectos de cambio.